El dólar mayorista pasó la semana entre $1.508 y $1.513 y cerró en $1.508, dos pesos menos que el viernes anterior. La tasa a la que los bancos se prestan pesos de un día para otro bajó a 20% anual, la mínima que fija el Banco Central, desde picos de 28% tres semanas atrás. Y el dólar que se compra con bonos, el MEP, cerró el viernes en $1.525,30, por debajo de los $1.530 del pizarrón del Banco Nación.
La cuenta es sencilla. Un plazo fijo mayorista paga hoy 24% anual, cerca de 2% por mes, mientras el relevamiento de expectativas del BCRA (REM) espera que el dólar suba 1,5% en septiembre. Esa diferencia todavía inclina la balanza hacia el peso. Debajo asoma una dolarización incipiente, con el calendario electoral de 2027 en el horizonte: las personas compraron USD 3.143 millones en julio, el máximo del año, mientras el Central compró en agosto USD 768 millones, el mes más bajo. El ritmo todavía no alarma. La dirección es la que hay que seguir.