El miércoles S&P Global subió la calificación soberana a «B-» desde «CCC+», el mismo escalón al que ya había llegado Fitch en mayo. El veredicto del mercado fue inmediato. El riesgo país perforó los 450 puntos y cerró la semana en 443, el nivel más bajo desde 2018, y los Globales a 2035 tocaron un récord. The Economist se preguntaba el fin de semana si conviene apostar a América Latina; para la deuda argentina, el mercado ya respondió.
La nota mide algo concreto, la probabilidad de que el Tesoro pague lo que debe en 2026 y 2027, y ahí el calendario aprieta. En las próximas semanas vencen cerca de USD 3.900 millones de Globales en manos privadas, contra reservas netas que acumulan unos USD 6.800 millones en el año, cerca de la meta de USD 8.000 millones. La economía real, en cambio, no convalida la euforia. La actividad rebota en el dato de marzo, pero abril mostró a la industria y la construcción cayendo 2,8% y el consumo masivo sigue en rojo.