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Newsletter · edición N.º 10

¿Ya no dan los números?

Martín Malharro, Las parvas (la pampa de hoy), 1911

Martín Malharro, «Las parvas (la pampa de hoy)» (1911), Museo Nacional de Bellas Artes.

Junio cerró con el primer déficit primario fuera de diciembre y el semestre quedó $0,57 billones corto de la meta con el FMI. La meta fiscal, la única que nunca había fallado, falló justo cuando la de reservas se cumplió por primera vez.

$0,57 B

El desvío del superávit del semestre ($6,29 billones con la vara del acuerdo) contra la meta comprometida con el FMI ($6,86 billones)

Junio cerró con un déficit primario de $0,70 billones, el tercero en treinta meses de gestión y el primero que no es un diciembre, el mes de aguinaldos y gasto estacional. Con eso, el superávit del primer semestre quedó en $6,29 billones medido como lo mide el acuerdo con el FMI (sin privatizaciones), contra una meta de $6,86 billones que el Fondo ya había aflojado en abril. La meta de reservas ya había necesitado dos waivers en este programa; la fiscal era la que nunca fallaba, y falló justo en el trimestre en que la de reservas se cumplió por primera vez.

Lo llamativo es el contraste con el resto del tablero. La misma semana del traspié, la inflación perforó el 2% por primera vez en el año, el BCRA compró dólares al ritmo más alto de la era Milei, el Tesoro estrenó un bono en dólares bajo ley local a menos del 8% anual y los depósitos privados en dólares superaron los USD 40.000 millones por primera vez desde la Convertibilidad. El desvío tiene explicación contable (aguinaldos, más la postergación de Ganancias que corrió ingresos a julio) y el Gobierno la va a usar: su apuesta es que el Fondo lo trate como ruido estacional. Pero el margen se achica. El propio consenso del REM proyecta $15,7 billones de superávit primario para 2026: contra los $7,33 billones del primer semestre, quedan $8,4 billones por hacer en la mitad del año que incluye el diciembre que siempre da rojo.